La mayoría del software clínico da por hecho que eres sanitario
Y no lo eres. Las terapias complementarias —reiki, naturopatía, acompañamiento y el resto— no están reguladas por la Ley 44/2003 de profesiones sanitarias. Eso no es un vacío ni un defecto: es un marco legal distinto, con obligaciones distintas.
El problema es que casi todos los programas de gestión de consultas están escritos para un psicólogo o un médico, y te los dan tal cual. Te piden un número de colegiado que no tienes. Llaman paciente a tu cliente. Y, la más cara de todas, te dejan la exención de IVA activada.
El IVA es el error que más dinero cuesta
La exención del artículo 20.Uno.3º de la Ley del IVA exige que quien presta el servicio sea un profesional sanitario. Tú repercutes el 21%, como cualquier otro servicio profesional.
Un programa que asume lo contrario te emite justificantes sin IVA durante meses, y el agujero no aparece hasta que tu asesoría cuadra el trimestre —y entonces la diferencia sale de tu bolsillo, porque a tus clientes ya no se la vas a reclamar—. En Clinora tu actividad no está exenta y los importes salen bien desde la primera sesión. Cómo funciona el cobro y qué recibe tu gestoría está en la página de cobros y justificantes.
Clientes y expedientes, no pacientes e historias clínicas
En Clinora tus clientes son clientes, lo que guardas es un expediente, lo que escribes tras cada sesión son notas de sesión y lo que planificas son planes de acompañamiento. Tienen su propio portal del cliente.
No es maquillaje de vocabulario. Una historia clínica es un documento que la Ley 41/2002 define para la asistencia sanitaria, con sus plazos y sus derechos de acceso. Tu expediente no lo es, y llamarlo así te atribuiría obligaciones que no te corresponden mientras te oculta las que sí.
Lo que el programa no te deja hacer, a propósito
Las escalas psicométricas validadas no aparecen en tu menú. Están en el sistema, pero no se te ofrecen: administrar e interpretar un PHQ-9 es trabajo de un psicólogo, y tenerlo a un clic sería una invitación a meterte donde no debes.
En cambio, el consentimiento que firma tu cliente incluye siempre el aviso de que esto no es una prestación sanitaria, que no sustituye a su tratamiento ni al criterio de su médico, y qué hacer ante una urgencia. Lo pone Clinora sola. Es la línea que separa tu profesión del intrusismo, y no puede depender de que te acuerdes de escribirla.
Y todo lo demás, igual que cualquier consulta
Agenda con recordatorios y reserva online, solicitudes de cita, lista de espera, videoconsulta, notas con sus plantillas, autoinformes entre sesiones, consentimientos firmados con validez eIDAS, cobros y portal para tus clientes. Todo cifrado y conforme al RGPD, que ese sí te aplica entero.
Si tu forma de trabajar no encaja con las plantillas que vienen de serie, puedes crear las tuyas: lo cuenta la página de software a medida.